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El zapping es más una búsqueda de placer y acción que un simple cambio canal de televisión.

Zapping es la práctica de cambiar de canal de televisión repetida y reiteradamente “.

Desde que el control remoto se masificó permitió revelar varias prácticas e influyo en otras. Por una parte permitió el desarrollo de varias prácticas y acopló otras ya existentes con algunas nuevas que cambiaron el ver TV, desde una práctica familiar a una individual. Sin exagerar, podemos observar un cambio radical en la publicidad de los comerciales descriptivos del producto a los comerciales de alto impacto emocional y visual. Pero también en varias otras prácticas sociales asociadas a los medios y algunas bastante lejanas a los medios.

Una de las razones que las personas dicen que lo hacen es por buscar algo que nos guste más que lo que estaban viendo.

En Internet le llaman surfing asociándola a la práctica de navegar, pero es el mismo fenómeno. Ahora si lo hacemos en banda ancha, obtenemosademás la emoción de la velocidad, porque el zapping también incluye la emoción de rapidez del cambio.

Quiero cambiar y hacerlo rápido

Como decía, el zapping ha permitido acoplar prácticas antiguas con nuevas, no es que el zapping se ael responsable de las actuales neurosis de búsqueda de placer rápido y diferente en corto tiempo que podemos observar en diferentes ámbitos de nuestra existencia (cambiar el auto cada año, mudarse de casa en un año, cambiar de parejas en meses, etc.). Algún determinista tecnológico diría “dado la aparición del control remoto la gente hoy es más promiscua”, no es así a mi juicio, el zapping representa una expresión de la forma de actual de vivir. A través del zapping podemos ver reflejadas varias prácticas sociales.

Que aburrido estoy o que aburrido soy

Nuestra relación actual con el zapping es más una búsqueda de placer y acción que un simple cambio canal de televisión. Para contrastar, podemos ver que los únicos que se liberan de alguna forma a este zapping contemporáneo son algunos monjes budistas (Emociones Destructivas). Ellos sin movimientos físicos y mentales logran el éxtasis. Claro no son muchos, pero nos sirve de ejemplo que es posible vivir de una manera diferente.

Hay varias maneras de observar como influye el zapping en nuestras vidas pero creo que la más evidente es mostrarnos una señal de aburrimiento, pero a la vez refuerza el aburrimiento y el sentido de búsqueda sin fin, es un intento casi siempre vano para escapar de la rutina, de lo mismo y de la repetición. Hasta que se convierte en eso también y atrapa a la víctima.

Cambia… para que no te cambien

El sentido de aburrimiento es tan grande en nuestra sociedad dominada por la seducción continua y a la carta (Lipovetsky), que nos hace pensar que la única manera de escaparse de él es a través del cambio continuo y variación permanente.

Esta manera de ver la vida nos lleva a siempre estar buscando el cambiar por cambiar, el desechar, desde luego no es un cambio por obtenerlo mejor, sino más bien por no perderse de estar en lo último, en lo más cool. Ahora si no escapamos del zapping terminamos viviendo al igual como vemos televisión, paseando frenéticamente por la vida sin ninguna persistencia (muchas ojeadas a programas pero sin ver ninguno), pero más aún con la sensación de perdida de tiempo y sin mucho sentido de que hacemos o experimentamos.

Escuchar es un asunto extremadamente relevante en muchas esferas de negocios. Escuchar es una habilidad clave para implementar fusiones y adquisiciones, desarrollar nuevos productos, lanzar una “oferta pública de compra” de una compañía o liderar y manejar al equipo ejecutivo.

Frecuentemente, la gente con reputación de “buenos escuchadores” están invitados y de alguna manera incluidos en esas actividades de negocio.

Algunas veces las compañías desarrollan una forma de escuchar única sobre su mercado, a veces toman fuertes riesgos. Otras compañías invierten y capacitan a sus ejecutivos, dado el valor que genera esta habilidad.

La capacidad de escuchar puede ser evaluada de manera pragmática y financiera.

Es relevante la capacidad de escuchar nuestro propio escuchar y escuchar el cómo escucha el otro. Sin embargo, esta última clase de escuchar, la llamamos “meta-escuchar“, es el dominio de las personas que diseñan nuevos campos de acción, nuevas ofertas o innovaciones; el campo en donde se pueden anticipar las tendencias en la industria y mercado que enfrentará el negocio, al distinguir patrones de escuchar y los hábitos asociados a la manera en que las personas interpretan y actúan. Además, es el espacio de desarrollo de prácticas nuevas que producen acción efectiva y anticipan las preocupaciones del Cliente.

Si comparamos con la inversión en tecnología asociada a la comunicación (los CMR, las Plataformas de Servicio al Cliente o la Gestión del Conocimiento Herramientas) la inversión en la teoría de escuchar, en el contexto de los negocios, es inexistente. Pensamos que la capacidad de escuchar y cultivar el escuchar es una habilidad crucial para realizar proyectos innovadores o para dar valor y significado a las iniciativas que están en desarrollo en las estrategias de las compañías.

Escuchar es el compromiso inquebrantable para revelar a los Clientes, Accionistas y Empleados, posibilidades en otros mundos, posibilidades que importan a otros y a nuestros negocios.

Escuchar al Cliente, como aspecto fundamental, requiere poner atención no sólo en lo que dice, sino en lo que no dice, en lo que le incomoda, en sus sueños y sus resignaciones.

Escuchar y conectarse con las emociones de los Cliente, compartir sus contextos y entender sus preocupaciones siempre revelan qué y cómo mejorar en el negocio. Además, permite poner el foco de la acción en ellos y orientarnos a lograr resultados que produzcan utilidades.