Lo principal es entender que conversamos porque existimos y existimos porque conversamos.
“De lo que se trata es de conversar con los otros, a fin de, comprendiéndolos, ampliar el universo del discurso humano” Clifford Geertz
Una parte central del trabajo que hacemos en Iconoclastas con nuestros clientes, es producir nuevos espacios de conversación entre personas que habitualmente no hablan o sólo tienen interacciones acotadas. En mi opinión, las rutinas de las personas tienden a estandarizarse y a convertirse en transparentes, lo que hace se refuerza además porque las personas limitan sus interacciones con quienes cotidianamente se coordinan, reduciendo sus espacios de conversaciones a unas cuantas personas.
Podemos observar que actualmente uno de los mayores dolores que enfrentan las personas es la carencia de poder conversar con alguien, tener a un otro que les escuche, el poder contar su historia (a todos nos gusta contar nuestras historias). Ya no se trata de la tradicional historia de la abuelita sola con su gato o su canario, esto es mucho más frecuente en nuestros días y con personas que socialmente podrían pasar por desenvueltos y con muchas relaciones, pero si observamos más en detalle sus prácticas, viven en soledad.
Por lo anterior, hoy tienen tanto éxito el chat, los mensajes de celular y las redes sociales en la red, son un modo de conversar, de conectarnos con otros. Lo principal es entender que conversamos porque existimos y existimos porque conversamos, no podemos vivir como seres humanos sin el conversar con otros.
Muchos de los desafíos de construcción de redes sociales no observan que el punto del juego es poder conectar con las preocupaciones de los seres humanos, que utilizan las diferentes herramientas para conectarse y conversar, independientemente de la herramienta en cuestión. Blogs, chats, Facebook, etc.. a fin de cuentas al usuario medio le importa menos la tecnología en sí que lo que hace con ella. Lo que importa es conversar con otros.
Basándonos en Maturana, lo que nos constituye como seres humanos es nuestro modo particular de ser en el dominio de relaciones donde se conforma nuestro ser en el conversar, en el entrelazamiento del “lenguajear” y emocionar. Lo que vivimos lo traemos a la mano y configuramos en el conversar, y es en el conversar donde somos humanos.
Como entes biológicos existimos en la biología donde sólo se da el vivir. La angustia y el sufrimiento humanos pertenecen al espacio de las relaciones, las cuales ocurren en conversaciones. Todo lo espiritual, lo místico, los valores, la fama, la filosofía, la historia, pertenecen al ámbito de las relaciones en lo humano que es nuestro vivir en conversaciones. En el conversar construimos nuestra realidad con el otro.
El conversar es un modo particular de vivir juntos en coordinaciones del hacer y el emocionar. Por eso el conversar es el constructor de las realidades personales y colectivas. Al operar en el lenguaje cambia nuestra biología. Por eso nos podemos herir o acariciar con las palabras. En este espacio relacional uno puede vivir en la exigencia o en la armonía con los otros.
Claudio, me parece importante lo que dices, al final no importa la forma en la que se lleve a cabo la comunicación, lo importante es que transmita información de un medio cultural, en este caso me parece que la utilización de medios como el internet y herramientas como los chats, blogs, messenger, etc funcionan como un medio desterritorializado que agrupa y reagrupa comunidades culturales, contraculturales, geográficas y además proporciona y posibilita a que los sujetos tengan como en una sociedad real una multiplicidad de roles y una apertura de comunucación a los sectores que anteriormente estaban excluidos de la difusión cultural y política.