Aprender a vender el valor que producimos al cliente con lo que hacemos.
Estas conversaciones de un modo u otro nos llevan a preguntarnos qué hacer con nuestro futuro en lo profesional. Nuestra tradición formativa ya entró claramente en crisis, la educación superior ya no sirve para preparar a los estudiantes para el mercado que enfrentan cuando están fuera de la universidad. Los que ya tenemos una historia en el mercado nos enfrentamos también a que las condiciones cambian permanentemente lo que nos obliga de un modo u otro a cambiar.
Comentamos que en este contexto, la alternativa que vemos como viable es el emprendimiento constante. Cuando decimos emprendimiento no se limita a pensar que cada uno de nosotros deberá formar una empresa, sino más bien a la manera de abordar el mercado donde nos encontramos. Para los empleados es mirar su trabajo desde una perspectiva emprendedora y no burocrática, donde los jefes, empleadores y subordinados aparecen como clientes con preocupaciones a atender, para los que son empresarios tener una mirada y acción constante al mercado y las inquietudes de los clientes, más que al interior del negocio.
Dado lo anterior, creemos que hay que revalorizar y reentender una habilidad y “función” central para tener posibilidades de movernos con eficacia, saber vender y vendernos.
Sin embargo, las organizaciones, universidades e instituciones que se preocupan de formar emprendedores (vistos como empresarios) regularmente olvidan o abordan marginalmente este aspecto y centran su acción en la estructuración de planes de negocios y la formación de la organización de negocio, lo cual revela que muchos de sus fracasos tienen como causa el “olvido” de la venta, como una acción central y fundamental de cualquier negocio.
Mi experiencia me muestra también que esta situación ocurre en muchas empresas cuando emprenden nuevos proyectos o negocios, regularmentee dejan para el final el estructurar la venta, lo cual redunda en múltiples fracasos en los negocios.
El saber vender es fundamental como habilidad en cualquier proyecto y acción que realicemos, requerimos tener clientes a quienes les hagamos ofertas que le generen valor y que estén dispuestos a pagar por eso. En este enfoque, una persona que se emplea en una empresa requiere saber vender sus habilidades y capacidad de producir acción en algún campo y que esto genere valor al negocio donde trabaja. Un empresario que no vende su oferta no tendrá negocio y un empleado que no sepa vender sus habilidades a una empresa no tendrá empleo o su empleo durará muy poco tiempo.
Los resentimientos de muchos empleados tienen que ver con una falta una interpretación de lo que hacen, del valor qué producen y quién es el cliente a quien tienen que satisfacer. De los empresarios es dejar de observar que el mercado es quien evalúa lo que hacen como algo de valor o no.
Pablo T.
on Aug 3rd, 2008
@ 6:56 am:
Lo que dices le encuentro total razón, vivimos en un mercado y es como que se nos olvidara. Por alguna razón creo que en nuestra formación nos cuentan o nos dan a entender que no tendremos la competencia que enfrentamos en el mercado laboral y que tendremos las puertas abiertas permanentemente en cualquier empresa.
Luego, en las empresas que trabajamos, hablar del cliente o del valor que le producimos al cliente es lo que menos hacemos, dedicamos mucho tiempo a ver los proyectos de operaciones, los números de los presupuestos, los procesos logísticos pero casi nada a los clientes, incluso en las juntas de nuestras áreas comerciales repetimos lo mismo.
La pregunta que te hago es cómo cambiamos eso.
Claudio
on Aug 11th, 2008
@ 9:11 am:
Pablo, gracias por tus comentarios. Mercado, Clientes, Ventas, etc. son palabras que se usan mucho pero que no siempre van a compañadas de prácticas y habilidades concretas para producir resultados.
Gracias por conversar.