Al salir de la universidad tenemos grandes expectativas respecto a comenzar a trabajar y a ejercer. Pero en el momento de buscar un trabajo, nos damos cuenta de que la gran mayoría de las opciones no son precisamente lo que uno sueña hacer y que además los sueldos son bajos y la competencia mucha, y en ningún punto tenemos claro cual es el valor de nuestro trabajo.

Para mí la universidad fue sólo cultura general. Salimos con menos de lo básico para la vida real, la formación que recibimos es muy vaga. Si es difícil conseguir un buen trabajo, la competencia laboral con otros profesionistas es muy difícil. De qué sirve tener magníficas ideas que nos abran las puertas a diferentes ámbitos laborales, cuando no tengo idea de como hacerlas factibles, por falta de conocimientos técnicos y prácticos que se requieren, ni la manera de defendernos en ningún ámbito, sino tenemos el conocimiento de las habilidades que resultan ser básicas.

En nuestra disciplina, a estas actividades las llamamos prácticas. Finalmente lo que se hace en la vida real todos los días son prácticas. Pero ¿en qué momento nos olvidamos del conocimiento técnico y práctico? Precisamente esto se ve a la hora de salir al ámbito laboral y darnos cuenta de que no poseemos las herramientas, y es necesario adquirirlas de manera autodidacta.

Las prácticas las realizamos día a día de manera automática y sin pensar, a pesar de estar “invisibles” en lo que hacemos, nos definen como personas, a nuestro medio y la manera en que actuamos. Pero éstas no se revelan como un plan de acción concreto sino como una manera de estar en el juego que juega la persona en su vida cotidiana. Estas actividades nos posibilitan, al cumplirlas, adquirir una identidad en una comunidad determinada. Al realizar una práctica no la ejecutamos aisladamente, la ejecutamos en un ambiente de otras prácticas.

Ya sea el reconocimiento de las habilidades creativas, el satisfacer nuestras necesidades diarias, el hacernos ricos en algún momento o la satisfacción personal; ninguna de éstas se puede cumplir si carecemos de una formación global e integral que incluya un trasfondo creativo con las prácticas necesarias para llevarlo a cabo. Esto hacen la diferencia entre un ejercicio de la profesión con mayores alcances y posibilidades de crecimiento.

Creo que perdemos mucho tiempo estudiando cosas teóricas, las cuales si no las experimentamos, no logramos asimilar y terminan siendo tiempo perdido. Una buena opción creo que es el poder trabajar o hacer prácticas por un tiempo dentro de los años de estudio en la universidad para poder entender la realidad y darnos cuenta cuales son nuestras capacidades para el trabajo, además saber si la carrera que elegimos es la adecuada.

Con esto no quiero decir, que aunque tuviéramos una formación académica más completa no tendríamos retos y tropiezos, resultaría pretencioso, pero podríamos tener más herramientas que nos faciliten resolver los problemas que se nos presente.

Finalmente, el conocimiento resulta ilimitado, el aprendizaje depende de cada uno, de una manera personal, dependiendo del interés y que tan lejos se quiera llegar como persona y profesional, y no solo el acercarnos de una manera superficial, sino que para adquirir los conocimientos es necesario producir prácticas, para así incorporarlo. Creo que ésta es la única manera de poseer realmente las herramientas necesarias para considerar que tenemos una formación al nivel competitivo que exige la vida laboral.