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Llegado el momento en la conversación nos dicen: “Háblame de ti…”
Nuestro cuerpo reacciona automáticamente con cierta incomodidad, las manos sudan y los ojos tratan de enfocar hacia otro lado diferente a nuestro interlocutor, ¿Quién eres?, ¿Qué has hecho? ¿A dónde quieres llegar?

Creo que en general durante el largo proceso del aprendizaje, nos enseñan a observar nuestro entorno y a entender el por qué de lo que pasa en el mundo, casi siempre estamos desde el balcón observado, para así poder entender e interpretar el mundo en el que vivimos.

No es sino hasta que pasamos por algo que irrumpe nuestro andar que volteamos a vernos y comenzamos a preguntarnos ¿por qué me pasa esto? y ¿cómo soy?, en mi opinión es más fácil hablar de nuestro entorno que de nosotros mismos.

El poder observar el tipo de persona que somos no es un asunto de curiosidad o vanidad personal pero, ¿por qué conocernos justo ahora si quizá lo que encontremos no nos agrade?, creo que estos son algunos aspectos que deberíamos contemplar:

  1. Porque ante el desconocimiento de quién somos nos agobiamos cuando no tenemos “una” respuesta.
  2. Porque sin percatamos vivimos una existencia ciega donde no aprendemos de los quiebres que experimentamos o anticipamos los que vienen a futuro.
  3. Porque la vida no es sólo para vegetar y dejarnos llevar, sino que nos tenemos también la posibilidad de inventarnos y reinventarnos permanentemente.

A veces sentimos que la vida nos trata como marionetas haciendo y deshaciendo de nosotros a su antojo, no hay que engañarnos: la vida no posee voluntad propia. Lo que nos pasa tiene que ver más con lo que hacemos, con lo que somos capaces de observar, de nuestra propia capacidad de intervención y tomar acción, no solo sobre nuestro entorno, sino también de nosotros mismos.

Ya lo decía Friedrich NietzscheCada uno debiera desarrollar la capacidad de hacer de sí mismo su obra de arte”. Para asumir esta responsabilidad es preciso aprender a escucharnos, escuchar e interpretar lo que se dice de nosotros y pensar lo que queremos producir en los demás, esto así quizá ayude a responder la pregunta que nos hacíamos al inicio.

No existen grandes diferencias entre las relaciones de trabajo, negocio y sociales

Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia de hacer relacionescon otras personas. En todos los espacios donde nos desenvolvemos, siempre existen personas con algo en común con nosotros y sino siempre hay conversaciones donde podemos aprender de la historia y experiencia de otros.

No existen grandes diferencias entre las relaciones de trabajo, negocio y sociales, creemos que unas son más serias que otras, pero la realidad es que estas se cultivan y se mantienen de la misma forma. Claro que en el aspecto laboral, debemos buscar la forma de llevar la relación laboral a un espacio más abierto y de confianza donde se pueda conversar de distintos temas, esto te abre posibilidades con los demás.

Si reflexionas en la forma de comportarte con tu pareja o con tus amigos, debes pensar en ser igual con un cliente, un compañero de trabajo o una persona con la que colabores, se nos olvida que con los que tratamos en los negocios también son personas y si estás a cargo de ellos se produce una confianza que fortalece la relación.

Claro que si esto te lleva a la reflexión contraria, de que no cuentas con buenos amigos, ni pareja, talvez estés ciego y equivocado a las prácticas que realizas con las personas y lo mismo te puede estar sucediendo en el aspecto laboral, lo cual te perjudica a perder clientes o posibilidades con estos en el futuro.

Este tema es de suma relevancia ya que en el mundo actual grandes negocios se cierran en espacios sociales y muchos se abren también, por eso debemos mirar las relaciones como un factor clave para movernos en los entornos donde vivimos, sobre todo en la cultura mexicana, las cosas se consiguen por el hecho de tener la relación, más que por un buen servicio o por la calidad de la oferta.

Sugiero pongan foco rojo en la forma en que se desenvuelvan, porque les aseguro que su forma de comportarse en sus espacios sociales es muy similar en el trabajo, por eso tomen en cuenta que las relaciones de cualquier tipo necesitan de cierta recurrencia, cercanía y estar a cargo del otro, y esto es una condición para ambas partes.

Muchas veces en nuestra vida emprendemos acciones en nuevas áreas como iniciar nuevos negocios, incursionar en áreas profesionales diferentes, etc., sin embargo, enfrentamos problemas por carecer de la identidad adecuada o por no vernos como personas sólidas y serias en el tema, lo cual es una fuente de frustración y fracasos.

Cuando hemos vivido de cierta manera nos vuelve ciegos reflexionar si nuestras acciones van de acuerdo a la identidad que pretendemos generar, esto es debido a las prácticas históricas que formaron la persona que somos ahora.

Pero ¿Qué identidad tenemos? Algunos responden rápido, otros se tardan, la respuesta está en observar las acciones que hacemos día a día, en lo que nos enfocamos y dedicamos tiempo y sobre que temas conversamos; porque nuestras acciones y conversaciones muestran lo que nos preocupa y, a fin de cuentas, son las que genera nuestra identidad.

Reinventamos nuestra identidad, conversando con nosotros mismos, pensando en qué es lo que nos produce valor, abriendo nuevas posibilidades y cerrarando viejas; inventando las acciones y prácticas que nos llevarán a la nueva dirección que queremos seguir para construir una identidad diferente, que sea sólida y productiva.

Crea una narrativa para conversar con las personas, para que a través del lenguaje articulemos quienes somos y como queremos ser vistos, y de esta manera las personas hablen de ti como tu hablas de ti. Conversa sobre los temas que te preocupan, conviertete en experto sobre un tema que sea relevante para los demás.

Las frustraciones y fracasos que mencionábamos al inicio de esta conversación se resuelven explorando la identidad actual y diseñando una nueva.

Lo principal es entender que conversamos porque existimos y existimos porque conversamos.

De lo que se trata es de conversar con los otros, a fin de, comprendiéndolos, ampliar el universo del discurso humanoClifford Geertz

Una parte central del trabajo que hacemos en Iconoclastas con nuestros clientes, es producir nuevos espacios de conversación entre personas que habitualmente no hablan o sólo tienen interacciones acotadas. En mi opinión, las rutinas de las personas tienden a estandarizarse y a convertirse en transparentes, lo que hace se refuerza además porque las personas limitan sus interacciones con quienes cotidianamente se coordinan, reduciendo sus espacios de conversaciones a unas cuantas personas. (more…)

Como seres humanos es más importante el hecho de que hablemos que lo que decimos

Escuchamos que estamos viviendo en la “era de la información”. Información, datos, resultados, unidades binarias, ruidos, etc. se entienden en relación a los teléfonos y las computadoras. Exploremos algunas en algunas Interpretaciones en este fenómeno.

El modelo tradicional y sus problemas

El sentido común de “información” está asociado a la transmisión de datos entre emisores y receptores, lo que fue inventado por C. Shannon en la década de los cuarenta. A partir de sus experimentos “emisor–receptor”, surgió el actual entendimiento dominante de la comunicación.

Este modelo de comunicación, paradójicamente es el gran causante de nuestros problemas de comunicación. Nuestro sistema nervioso no es como un teléfono o una computadora. La comunicación entre seres humanos no es como la transmisión de unidades binarias de una mente a otra a través de los sentidos. Como seres humanos es más importante el hecho de que hablemos que lo que decimos. Intuitivamente lo apreciamos.

El modelo de Shannon ha producido una subestimación de la conversación en el bienestar de la gente y las comunidades, en el existir mismo como seres humanos. No podemos vivir sin conversar Por otro lado, hay un cierto engaño en ese modelo que consiste en presentar la información como proveniente del exterior, pero la biología (H. Maturana, F. Varela, etc.) actual nos muestra que el sistema nervioso es una red cerrada de neuronas. Genera su propia información. Recordemos el significado original de información que quiere decir “formada adentro”.

Un modelo alternativo

Mirando la biología de nuestros sistemas sensoriales podemos entender que estos no sienten nada más que sus propios cambios de estado. En el sistema nervioso no existe “adentro” o “afuera”; son invenciones de los observadores. El sistema nervioso no puede salir de sí mismo, pero las palabras y los símbolos permiten a las personas creer si que pueden. Este enfoque va contra la intuición y es difícil de aceptar. A nosotros nos educaron a pensar que captamos el mundo exterior real.

El sistema visual parece ser la ventana al mundo. Los párpados se abren, pero las neuronas de la retina no. Sólo reaccionan a los cambios de luz. La luz exterior no puede entrar. Las experiencias atribuidas a la luz son creadas en nuestro interior. Nuestras vidas experimentales tienen lugar dentro del espacio cerrado de nuestro sistema nervioso, sin embargo debido a nuestro acoplamiento con el medio, logramos interactuar bastante bien. El sistema nervioso es incapaz de distinguir entre la realidad y la ilusión. Es difícil conocer las contribuciones exactas del medio al estado interior.

Las distinciones entre realidad e ilusión son distinciones sociales y no perceptivas. Los sueños son tan reales como cualquier otra cosa. Al despertarnos los consideramos ilusión. Pero la persona que describe la realidad como un sueño del cual todavía no ha despertado, no está tan errado como podría parecer a primera vista. Si lo miramos en un contexto social y cultural. Muchas veces es improductivo mostrar a personas deprimidas una “realidad” diferente a al suya, eso muchas veces genera más amargura, incomprensión y también sospecha. En el mismo sentido, no es muy apropiado ir a una cultura diferente y criticar a las personas porque hacen las cosas de manera diferente. Sería mejor observar y escuchar tratando de encontrar significado en sus acciones. Cada uno de nosotros está convencido de la validez de sus percepciones de acuerdo a su marco de referencia social o cultural.