Consultoría
Actúa
En la práctica, aunque suene redundante,
la inteligencia práctica es mucho más útil
que la inteligencia analítica.
Comunicaciones
Emociona
Los que creen que la comunicación es igual a información no ven la secuencia
"mensaje recibido, mensaje olvidado".
Capacitación
Experimenta
Las personas usan la frase "eso difícil"
cuando lo que deberían decir
es "yo no puedo" o "yo no se".
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Generamos nuestra identidad en nuestras conversaciones y acciones.
Hay varias manera de abordar la identidad, lo que haré en este momento será abordarla como campo de conversaciones donde nos revelamos como personas. Una manera de ellas es abordarla en relación a las promesas y la confianza, pero en este momento la abordaremos desde las auto-narrativas.
En nuestras auto-narrativas regularmente atribuimos a algún evento en particular una especial importancia en la formación de nuestra identidad. Por ejemplo, decimos que tomamos una decisión acerca de nuestra profesión o nuestra educación, sobre la base de un evento fortuito: un encuentro con una antigua amistad, una conversación con un familiar o la lectura de un libro con el cual nos encontramos.
La aparición del “yo”
Nuestra interpretación tradicional del “yo” nos lleva a vernos como seres humanos, y a la vez como poseedores de un “yo” interior que es independiente de nuestro cuerpo y de nuestra historia. Al “yo” le atribuimos un tipo de existencia inmaterial, que vemos como constitutiva de nuestra identidad única como personas. Entendemos a este “yo” como algo permanente, capaz de cambiar sólo lentamente (si es que puede cambiar del todo) y, por sobre todo, como algo privado. De hecho, tendemos a verlo como la parte más privada de nosotros mismos, que podemos esconder completamente de los demás si así lo deseamos. Frecuentemente constituye para nosotros un espacio interior, independiente de toda realidad externa, y a partir del cual podemos observar transcurrir al mundo.
Proponemos que no existe el “yo” interno.
Identidad pública
Generamos nuestra identidad en nuestras conversaciones y acciones. En esta interpretación nuestra identidad es tanto pública (compartida), como histórica. Por el contrario al sentido común, no construimos nuestras identidades solos. No somos los únicos inventores de nuestras identidades, ni tenemos la libertad de modificarlas como y cuando lo deseamos.
En nuestras conversaciones con nosotros mismos, incluyendo el relato de nuestro pasado, nuestros juicios y planes para el futuro, podemos abrir nuevas posibilidades, declarando nuevas y cerrando viejas posibilidades. En la medida que observemos más claramente los discursos históricos (próximamente abordaremos en extenso este concepto) en los cuales están insertas estas auto-narrativas, seremos más efectivos para hacer esto. Es importante entender que al declarar nuevas posibilidades para nosotros, estamos solamente estableciendo una dirección en la cual podemos, iniciar la construcción de una identidad para nosotros.
Creamos una identidad “en la danza de conversación y acción” en la cual nos involucramos con otros, en el escuchar de nosotros como posibilidades que provocamos en ellos y en respuesta a ese escuchar.
Producimos nuestra identidad, no en nuestro “ser interior”, sino en la red pública de conversaciones en la que participamos, la cual está inserta en una multiplicidad de discursos históricos y que está cambiando constantemente a través de nuestra participación y la de otros y en nuestras mutuas respuestas a dicha participación.