Archives for posts with tag: Narrativas

“El secreto del arte de entrevistar es dejar que el otro crea que te está entrevistando a ti. Empiezas hablando de ti y lentamente vas tendiendo la tela de araña y acaba contándotelo todo. Así cacé a Marlon (Brando), Truman Capote

La no muy lejana moda de Truman Capote, me permite resaltar algo interesante en su identidad y también en su manera de ser. Me remito a una pregunta que ya es casi un lugar común “¿Cómo una persona de Nueva Orleáns, arribista, egocéntrica y narcisito pudo lograr tener a sus pies a la elite de la elitista Manhattan?” Una respuesta tentativa es que lo hizo a través de su tremenda habilidad para conversar con la gente. De hecho, Capote decía que conversar era un arte, un “arte agonizante”. Por esto he utilizado esta referencia de Capote a su biógrafo Gerald Clark.

Tradicionalmente la gente piensa que la audiencia está ávida de escuchar las historias que les cuentan, pero mi experiencia me indica lo contrario, las personas (que conforman la audiencia) están mucho más interesadas en contar sus propias historias que escuchar las ajenas. Los políticos recién se están dando cuenta de esto, claro ellos aún piensan que escuchar es lo mismo que oír, las empresas por su parte comienzan a atisbar que escuchar a los clientes es algo que les trae valor.

El Manifiesto Cluetrain nos mostró camino, pero cuántos empresarios conocen este manifiesto y cuántos están tomando acción. Mi opinión es que un número marginal. Ahora esto es una tremenda oportunidad para los que entendemos las oportunidades que nos genera el escuchar de manera auténtica a nuestros clientes, electores, personas a seducir o con quien queramos establecer algún tipo de relación. Y también para “evangelizar” y vender esta forma de relación con el otro.

Una receta para el éxito: no compitas, conversa

Los mercados son conversaciones permanentes entre clientes y proveedores donde se hacen ofertas, pedidos, promesas, etc. Participar de él obliga a que desarrolles la capacidad de escuchar y articular tus propias conversaciones. Aprender a escuchar sus historias requiere una la habilidad para producir permanencia con otras personas, relaciones estables (de algún tipo pero estables), intercambiar opiniones, interpretaciones, mundos y preocupaciones diferentes a las tuyas.

Escuchar preocupaciones es una manera más potente de escuchar al cliente, pareja o elector, escuchar lo que nos dice, pero principalmente escuchar lo que nos dice, aquello que nuestro cliente, pareja o elector no sabe decir, pero le inquieta, donde tiene incomodidades pero no sabe como y quepuede pedirte.

Cuando nos conectamos con el corazón de nuestros clientes, pareja o electores, no tenemos que poner el foco en nuestras propias inquietudes, lo que deseamos (ventas, votos, amor, sexo o lo que sea) sino en ellos, sus preocupaciones, a través de ellas generaremos -en último término- lo que deseamos. Escuchémoslos, comamos con ellos, tomemos sus manos, dejémoslos orientarnos. A ellos les importa mucho contarnos sus historias.

Nuestras explicaciones e historias que nos contamos forman y mantienen nuestras costumbres, además de orientar y organizar la acción. No importa lo detalladas y precisas; que parezcan, sólo son historias, no son hechos.¿Cómo nos pueden servir las historias?Las historias pueden ser útiles sino nos atamos demasiado a ellas. Siempre existen otras historias posibles de los hechos, las que no habíamos imaginado o escuchado.

Los problemas los declaramos por medio de la definición y un cierto acuerdo social de lo que llamamos problema, éstos son fenómenos del lenguaje, no existen en si como problemas. Sin embargo, no significa que carezcan de importancia o que son irreales. Para que los problemas se mantengan vivos, debemos hablar de ellos, requieren estar en alguna conversación.

Muchas veces podemos aplazar el actuar, hasta que el “problema” domina toda nuestra conversación, pero a la vez, los problemas también pueden desaparecer si hablamos de otra manera o dejamos de hablar de ellos, aunque las circunstancias asociadas permanezcan intactas.

Si cambiamos nuestra mirada habitual, pueden aparecer un conjunto de distinciones nuevas que nos pueden permitir tomar acciones diferentes e impensadas. Por esto un ligero cambio en el observador puede cambiar totalmente cambia nuestro espacio de posibilidades. Si cambiamos la conversación ocurre algo similar. Las explicaciones intentan sintetizar y plasmar modelos de vida a través de las palabras.Esto a veces significa acrecentar en forma errónea la importancia de ciertos sucesos, para dar coherencia y cabida a las explicaciones en nuestra vida cotidiana, lo cual puede generar interpretaciones sin mayor fundamento.

En nuestras vidas, todos los instantes cuentan no solamente aquellos que elegimos o vemos que están asociados en nuestra narrativa. Al no tomar en cuenta estos hechos, probablemente intrascendentes, la importancia de los pocos momentos que destacamos está distorsionada.

Siempre que contamos nuestra historia dando consejos a otros de que nos resultó o resulta para resolver nuestros problemas, sólo podemos hacer eso, contar nuestra historia, no sabemos que funcionó o qué nos funciona, sólo conocemos nuestra historia, la historia que contamos, sin embargo nuestras historias acostumbran a cambiar sin darnos cuenta o sin aviso. Podemos dar consejos que nunca hemos seguido y nosotros mismos somos incapaces de cumplir.